Esto no es un post concienzudo, fruto de una más o menos larga investigación. En este caso me apetece comentar alguna conclusión tras la lectura del libro de Álex Rovira y Pascual Olmos “La vida que mereces” que me regaló mi cuñada por San José.
El subtitulo del libro es “La Cuarta Via para la realización personal en un entorno sostenible”. 
Es un texto que se lee bien y su contenido no guarda sorpresas respecto a lo que se anuncia. Eminentemente práctico, se enuncian entre las ideas, ejemplos concretos de lo que se puede (y se debe) hacer. Os recomiendo visitar la web de Álex para más detalles e información complementaria.
Y es que entre las muchas buenas ideas que se comentan en torno a esa necesidad tan grande que tenemos como sociedad, de reencontrar el camino, el objetivo, el proyecto que nos da la razón de ser como Humanidad, casi terminando ya el libro, me encuentro con un párrafo que encierra toda una gran filosofía, la pieza clave de esa anunciada “Cuarta Via”. Una vieja filosofía, que debería recordar de mis textos de bachillerato, dónde debería haber estudiado más a Platón.
Y es que releyéndolo, el contenido es tan potente, que por si sólo contiene todo lo que hay hacer. Admirémonos una vez más del legado de nuestros “padres” de la Grecia clásica.
La regla de las tres “c”: Coherencia, Consistencia y Congruencia
Y es que Platón ya lo dejó claro en su “Republica”, cuando hablaba de las Virtudes cardinales.
Un ciudadano sólo puede alcanzar la excelencia y la perfección, cultivando estas virtudes, a saber: la Sabiduría o Prudencia (el uso adecuado de los pensamientos), la Templanza (el uso adecuado de las emociones) y la Fortaleza (el uso adecuado de las acciones) y este conjunto armonioso trae como consecuencia la Justicia (la manifestación de la ética).
Estas son las cuatro virtudes cardinales, y su armonización la configuran las tres “c”.
Soy Coherente cuando hay buena sintonía entre lo que pienso y lo que hago. Armonía entre la Sabiduría y la Fortaleza.
Soy Consistente cuando sintoniza lo que siento y lo que hago. Armonía entre la Templanza y la Fortaleza.
Soy Congruente cuando sintoniza lo que siento y lo que pienso. Armonía entre la Templanza y la Sabiduría.
Y estos comportamientos éticos, Coherencia, Consistencia y Congruencia, construyen la Justicia que anhelamos.
Y no os digo nada si encima lo hacemos con Constancia (¡ pero ya no serían sólo tres “c”!).
Para «novedad», … los clásicos.
Hasta haciendo reseñas en plan pofesional, sí señor, muy pofesional, en serio esta muy pero que muy bien , digno de salir en el Babelia
Estupendo comentario. Como este ya me gustaría tener alguno, JR. Un abrazo fuerte y buen verano. Boris.