De ficciones intersubjetivas, consciencia, algoritmos e inteligencia artificial (y de la otra…)

Reflexiones tras la lectura de Sapiens y Homo Deus

En una línea similar a otras lecturas anteriormente comentadas e igualmente recomendables, ahora complemento aquellas reflexiones con éstas otras que, en mi opinión, presentan una interesante convergencia.

Sapiens, el éxito de la colaboración flexible en el marco de las ficciones aceptadas.

El historiador israelí Yuval Noah Harari, desarrolla con gran acierto en su ensayo “Sapiens: De animales a dioses, Una breve historia de la Humanidad” 2014 Ed. Debate, su teoría sobre el éxito de la especie humana en el mundo en el que vivimos.

59B918D4-EBC3-429B-97DD-FF5FB327B99EDe forma amena y con una lógica contundente desde la primera página, nos va contando el desarrollo y la evolución de la especie humana, de los homo sapiens, desde principio de los tiempos hasta el momento actual.

Sin tapujos y con un lenguaje atrevido y directo, nos relata los hechos biológicos e históricos de la evolución de nuestra especie a lo largo de los siglos. Planteándose las cuestiones cruciales que nos diferencian del resto de especies con las que compartimos nuestro hábitat terrestre.

La conclusión es clara e indiscutible. Nuestra enorme capacidad para cooperar de manera flexible es la clave del éxito.
Nos explica cómo desde el principio, la aceptación de los mitos compartidos, nos permiten cooperar.
Es la aceptación de la “ficción intersubjetiva” que los grupos humanos se han dado a lo largo de la historia, la que ha permitido el avance de la humanidad alcanzando el estadio actual.
Los “sapiens” lo hicieron, diferenciándose así del resto de los primates, y lo seguimos haciendo en todo instante. (Ahora, en este momento, tu, el lector de este blog, y yo de manera diferida cuando escribia esto, con la intención de compartirlo contigo, lo estamos haciendo también,…. ¡cooperar!).
Homo Deus, el futuro que se está preparando…
En la misma línea, su segundo libro Homo Deus, “Una breve historia del porvenir”, 2016, Ed. Debate, continua desarrollando lo que podrá ser el futuro próximo.
8689EBC4-B8D5-47BC-A5C1-3F07991F19ADCentrándose en los avances de la ciencia y la tecnología que nos llevan directamente a conseguir pronto la “amortalidad” y la inmortalidad, y advirtiendo de la problemática de su “reparto social” o de la más cercana e inevitable transformación del mundo laboral como lo conocemos, debido a la escasez creciente de puestos de trabajo, etc. ; el conocimiento de la naturaleza bioquímica de las sensaciones y emociones y de la organización y funcionamiento de la mente,….; y los avances de la inteligencia artificial y el procesamiento masivo de grandes cantidades de datos con muy potentes máquinas algorítmicas, el autor nos va llevando a la tesis de la inmediata supremacía de las máquinas inteligentes.
Por su interés y concreción copiamos directamente, las últimas interrogantes con las que termina el libro:
“…si adoptamos una visión realmente amplia de la vida, todos los demás problemas y cuestiones resultan eclipsados por tres procesos interconectados:

1. La ciencia converge en un dogma universal, que afirma que los organismos son algoritmos y que la vida es procesamiento de datos.

2. La inteligencia se desconecta de la conciencia.

3. Algoritmos no conscientes pero inteligentísimos pronto podrían conocernos mejor que nosotros mismos.

Éstos tres procesos plantean tres interrogantes clave, que espero que permanezcan en la mente del lector mucho después de que haya terminado de leer este libro:

1. ¿Son en verdad los organismos solo algoritmos y es en verdad la vida solo procesamiento de datos?.

2. ¿Qué es más valioso: la inteligencia o la conciencia?

3. ¿Qué le ocurrirá a la sociedad, la política y a la vida cotidiana cuando algoritmos no conscientes pero muy inteligentes nos conozcan mejor que nosotros mismos? “
Perfilando algunas ideas…
En un difícil intento de síntesis, dibujo algunas ideas que, en ningún caso, sustituyen a la imprescindible lectura de ambos libros. A saber:

* La aceptación de ficciones Intersubjetivas, por los diferentes grupos humanos a través de la historia han sido claves para la evolución de la humanidad.

* La Educación es el proceso de enseñanza y de aceptación de cada individuo a la “realidad intersubjetiva” del grupo al que pertenece.

En muchas ocasiones, y por la educación recibida, no hay “conciencia” del “juego” de la ficción comunal en la que se desarrolla la vida del grupo. Quizás no se alcance la “madurez individual” mientras no se tenga conciencia de las reglas del “juego social” y se acepte (no doctrinalmente)  el “juego y sus reglas”.
* Sin duda es la “confianza mutua” entre los individuos que “juegan”, lo que hace posible el progreso humano. Esa cualidad (la confianza) se soporta en nuestra mente y conciencia. Ambos elementos evolucionaron y se desarrollaron en los humanos (y en los animales superiores) a lo largo de cientos de miles de años. Sin duda, otras ventajas evolutivas de los “sapiens”, permitieron su situación muy destacada y única.
* Mente y conciencia, inteligencia y sentimiento, son elementos de difícil conceptualización y ubicación. Sin duda, son fruto de complejas reacciones de naturaleza bioquímica que el cerebro “patrocina” y que se podrán “modelar” externamente (ya en gran parte y en el futuro completamente). La libertad individual se ve comprometida en ello. Ella es seguramente, “sólo un efecto espejismo” derivado del orden de magnitud de la complejidad de los sistemas que consideramos (y controlamos o no).
* La creciente e imparable capacidad de proceso de datos y la algoritmia, que la “inteligencia artificial” va alcanzando, superará en mucho a la que tienen los seres vivos, por lo que, éstos pasarán a ser “dependientes” de aquellos. En palabras del autor será el “dataísmo”, que ¿vendrá a sustituir al “humanismo”?
* Sólo la “consciencia de la conciencia” queda -de momento- al margen de esta ecuación, impidiendo la contundencia de estas conclusiones.
Otras muy interesantes ideas y proposiciones, son expuestas amenamente por el autor a lo largo de los capítulos. Algunas se pueden considerar secundarias al argumento principal, pero no dejan de tener relación con el mismo. Por ejemplo, el tema del maltrato animal sobre las especies domesticadas que se plantea como ejemplo y aviso, de lo que las “máquinas inteligentes” pueden hacer en un futuro con los “desafortunados” humanos.
En conclusión, dos muy interesantes textos que piden sin duda una segunda lectura.
Más…
Como complemento, en la red podéis encontrar, ademas de múltiples críticas, varios vídeos de conferencias e intervenciones del autor, de las que destacamos estas dos correspondientes a ambos libros.
Sapiens
Vídeo (Configurar con subtitulos según se quiera)
Homo Deus
Vídeo (Configurar con subtitulos según se quiera)
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Abuelos

No soy amigo de protocolos, costumbres ni ritos, pero con el paso de los años, tengo que reconocer que las celebraciones son importantes. Los aniversarios de más de dos decenas son casi siempre melancólicos pero necesarios.

¿Cuántas veces, sólo gracias a la liturgia del calendario que rige la sociedad, se impide que el más negro de los olvidos cubra definitivamente lo sucedido?

Los hechos que suceden durante nuestra vida, nos influyen directamente, pero también lo hacen los que ya eran historia cuando nacimos.

Ya era historia la guerra civil española (1936-1939) cuando yo nací, un cuarto de siglo después. Y entonces, como ahora ochenta años después, la memoria de aquellos sucesos estaba todavía ahí afectando el recuerdo de la mayoría, aunque no los viviéramos.

Ese influjo, que no juzgo, es el que me lleva hoy, precisamente hoy quince de agosto, a dedicar un rato a escribir estas letras.

Ramón, Gertrudis y Jose Manuel

Gertrudis, Ramón  y Jose Manuel

Apenas nunca antes lo hice…. ¡Qué pena haber perdido la ocasión de preguntar más por mis abuelos paternos a mis mayores! Si, los de aquella foto en blanco y negro de la cómoda del dormitorio de nuestros padres… Ahora ya no los tenemos. Sólo a mi tía, protagonista centenaria y con grandes lagunas de memoria (precisamente).

No se hablaba de ello. Y supongo que inconscientemente fuimos enseñados de igual manera. ¿Qué fue de ellos? … Murieron en la guerra… ¿Pero?….

Se les aplicó el «bando de guerra». A mis abuelos. En La Línea de la Concepción en donde vivían y trabajaban desde hacía casi diez años, hace justamente ochenta, era sábado y fiesta, la Asunción de la Virgen. Tenían apenas los cuarenta él, y treinta y cinco ella,….y un niño de ocho. Ramón era Administrador de Correos y Gertrudis Maestra Nacional.

Hoy los recordamos.

Fueron personas especiales. Todos los abuelos lo son para sus nietos. Siempre nos hemos sentido muy orgullosos de ellos. Y a pesar de las dificultades que el tiempo impone al conocimiento de los hechos y de la vida de las personas al cabo de los años, nos empeñaremos en averiguar como fue su vida, la corta y truncada vida de una maestra nacional y un funcionario de Correos. Mis abuelos.

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Mi tía Portala

Mi tía Portala tiene 100 años.

Está bien, nunca le duele nada, conserva su genio intacto  y siempre esta dispuesta a reír y canturrear cualquier «pamplina» como ella dice, cuando no está ensimismada en sus pensamientos. En enero se le rompió la cadera y la operaron con normalidad, aunque desde entonces no es capaz de andar.

Desde hace tiempo el glaucoma no le deja ver mas que sombras aislandola fuertemente de su entorno. Esto le impidió leer hace cuatro años, el pequeño homenaje que en Bornos le hicieron, recordándola al incluirla entre las vecinas que destacaron en la lucha por la igualdad de las mujeres en el siglo pasado.

Parte de un díptico publicado por el Ayuntamiento de Bornos en 2012

Parte de un díptico publicado por el Ayuntamiento de Bornos en 2012

Sigue soltera, aunque hace una década estuvo a punto de emparejarse con un compañero de la residencia. Pero la mala salud de él, octogenario también, se lo impidió.
Por entonces aún conversaba ávidamente con sus vecinas y se alegraba de charlar con sus queridos sobrinos y sobrino-nietos en vivo o por teléfono. Ella siempre alegre, sin queja y con buen apetito, dispuesta a dar cuenta de un buen plato de cualquier comida.

A finales de los noventa, ya sola, deshizo su casa, la vendió y se fue a vivir a la residencia de ancianos, con poco más de lo puesto. Algo de ropa, una tele que oía mejor que veía, y unas pocas fotos de sus hermanos, cuñadas y sobrinos. Algunas tomadas sesenta años antes.

En su piso, con sus hermanas Juana y Manuela, que vivieron con ella hasta su fallecimiento, destacaban sus macetas como en cualquier casa andaluza. Y los libros, muchos y variados, enciclopedias y de historia, de abogacía y contabilidad, sobre mecanografía o filatelia y de otros temas, ordenados en sus estanterías junto con sus álbumes de fotos familiares y sus extensas colecciónes de sellos, nuevos y usados, españoles y extranjeros, recopilados durante años. Vida en familia manteniendo intima relación con su hermano Pepe y su cuñada Pepa que ocupaban el piso de arriba y disfrutando, en esa primera vejez, de ir viendo emanciparse a sus sobrinos nietos.

Agotando los ahorros y con la ayuda de la familia, casi en los ochenta, se pudo comprar un piso en el madrileño barrio de Villaverde Alto, después de abandonar todos su tierra gaditana y el pueblo de Bornos en dónde vivieron durante casi cuarenta años.

En los setenta, el cierre de «la fábrica» de Don Hilario, forzó la pérdida del puesto de trabajo de sus empleados, muchos con más de tres década de antigüedad. Pepe y Portala, la única mujer y la contable de la empresa, se quedaron sin trabajo, lo que por su edad y la situación general del país supuso su retiro anticipado y le abocaron a una pensión exigua y menor de la que hubiera podido ser.

Los cincuenta y los sesenta, fueron años de estabilidad y madurez, trabajo y dedicación a la familia, a la madre en sus últimos años, a las hermanas, a «Pepito Manuel» y a los los demás sobrinos, Romualdo, Lina, Nieves, Maria Rosa, Pepín y Eugenia, acompañándoles en su crecer. Estudios y trabajo. Bodas y nacimientos, y los problemas esperables y la alegría por superarlos.

Los cuarenta, fueron malos años, tristezas y recuerdos, heridas sin cerrar….

Con mi tía Portala en 2012

Con mi tía Portala en 2012

Rehacer lo cotidiano después de la tragedia familiar (y general), es una heroicidad con escasa recompensa y reconocimiento. No es gratis en absoluto, más al contrario, tiene precio, un alto precio. Encontrar vivienda y trabajo, un nuevo lugar dónde comenzar. Es en Bornos y en su fábrica de harinas. Cuidar y educar al «niño» es la absorbente labor a la que se entrega mi tía, junto con la familia de su hermano Pepe, haciendo «hogar» y «familia», entre miedos, rencores, soledades y pena, mucha pena, …. fue el logro de aquellos duros años.

La locura, y con ella la tragedia, alcanzó a la familia al poco de comenzar la guerra civil. El joven matrimonio formado por una maestra nacional y el administrador de correos, el hermano mayor y la cuñada de Portala, con los que vivía, son vilmente asesinados sin palabras ni razón. Una anónima fosa común se supone conservan sus restos en algún lugar de La Línea de la Concepción, donde dejan un pequeño de sólo ocho años con mi tía que entonces sólo tenía la veintena. Se trunca una familia y su proyecto de vida, ilusionada, ilustrada, alegre…. La oscuridad y el terror se impone. Sobrevivir al último lustro de los treinta en España es por si sólo una heroicidad y especialmente en el sur de Andalucía.

La benjamina de la familia, nace el 31 de marzo de 1916, diecinueve años después que el mayor de sus hermanos. Es bautizada como «María del Portal de los Ángeles del Santísimo Sacramento Catalina de la Santísima Trinidad» Iglesia Oliva, la «tía Portala», por aquello de que el abuelo era oriundo de la asturiana aldea del Valle de San Justo en el concejo de Villaviciosa, cuya patrona es la Virgen del Portal, «la Portalina». Ramón, Juana, Nieves, Manuela, Araceli, Pepe y ella, todos nacidos en Arcos de la Frontera, gaditano pueblo blanco y esbelto, montado en la peña que rodea el Guadalete y en donde, entonces, anidaban los «pajarracos». Su Infancia y juventud fue desenfadada y provechosa, mil y una veces recordada después, -ocupando el lugar de otros recuerdos que no se quieren-, y un fuerte pilar en el que basar toda una vida de esfuerzo, sacrificio y dedicación a los demás, con una serena alegría que nos gustaría saber heredar.

Esta es mi centenaria tía Portala.

Nunca pude besar a mis abuelos paternos… pero si a mi tía Portala.

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Dinosaurios

Los dinosaurios……quizás eran más listos de lo que pensamos.

Desde luego fascinantes eran (¿son?) O así al menos se empeña el marketing que todo lo inunda en hacérnoslo ver y si no que se lo digan a mi nieto….(que hasta hace poco los llamaba «pitotauros», ahora se conoce las especies mejor que yo).

Foto wikipedia.org

Foto wikipedia.org

Seguro que ningún eslabón de la evolución de los seres vivos ha ocupado más información (más «memes») en la historia. En la de la humanidad claro, de qué otra podría hablar. Es en esa mente colectiva que la historia nos va construyendo, en dónde aparecen esas múltiples referencias a aquellos seres desaparecidos y que desde hace apenas un par de siglos el colectivo humano se empeña en recuperar, «renacer», «revivir», hasta el punto de que nuestros infantes, probablemente se planteen jugar con uno «de verdad».

Al hilo de esta reflexión de final de año, y después de uno sabático (en este blog), recuerdo haber leído esto que copio a continuación en un libro de R. Dawking.

«Especialmente hermoso en conexión con esto es el caso de los dinosaurios gigantes, cuya espina dorsal tan larga imponía una distancia conveniente entre el cerebro y las enormes extremidades posteriores, asiento de buena parte de las acciones del animal. La selección natural resolvió el problema con un segundo «cerebro» ( un ganglio nervioso engrosado) en la pelvis:

Contemplad al poderoso dinosaurio,
famoso en el acervo prehistórico,
no sólo por su poder y fuerza,
sino por su largueza intelectual.
Observareis por esos restos
que la criatura tenía dos cerebros,
uno en la cabeza (el sitio usual)
y el otro en la base espinal.
Podía así razonar a priori
tanto como a posteriori.
Si un problema le importunaba
de la cabeza a la cola lo solucionaba.
Así de sabio era, así de sabio y solemne,
cada pensamiento ocupaba sólo una columna espinal.
Si un cerebro cedía a la presión
de unas ideas a otras pasaba.
Si algo escapaba a su menta delantera
lo recataba la trasera,
y si caía en el error por delante
tenía una ocurrencia salvadora por detrás.
Como se los pensaba dos veces antes de hablar
ningún juicio tenía que revocar.
Así podía pensar sin congestión
ambas caras de cada cuestión.
Oh, fijaos en esta bestia modelo,
difunta hace diez millones de años al menos.»

Bert Leston Taylor (1866-1921)
Columnista americano.

(Página 260 del libro de Memorias de Dawkins y también los cita en una nota del libro de Evolución.)

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Optimistas y pesimistas

En contra de lo que comúnmente se podría pensar, practicar el optimismo incondicional puede ser peligroso. Bastante peligroso.

Roger Scruton. Ariel 2010

Roger Scruton. Ariel 2010

A pesar de ello en nuestro día a día no es difícil encontrarse con muchos «ejemplares» que lo practican irresponsablemente. De esto podremos aprender leyendo el libro del filósofo británico Roger Scruton, «Usos del pesimismo: El peligro de la falsa esperanza», Ariel 2010. Scruton los llama «optimistas sin escrúpulos».
Afortunadamente los que practican el uso del pesimismo racional, aún siendo minoría (¡o no!, simplemente pasan desapercibidos), han conseguido, hasta la fecha, llevar a la humanidad hasta donde está (iba a decir a «buen puerto», aunque éso… ¡está por ver!).
Y es que sólo practicando un moderado y responsable pesimismo podemos prever un posible futuro con riesgos.

Michio Kaku, Debate 2014

Michio Kaku, Debate 2014

Nuestra mente, especializada en manejar de manera continua escenarios futuros; que es lo que nos diferencia fundamentalmente de las demás especies con la que compartimos la biosfera, (según desarrolla ampliamente Michio Kaku en su libro «El futuro de nuestra mente«, Debate 2014), debe incluir en ésos posibles futuros, también la probable presencia de inconvenientes y dificultades, y junto con ellos, en un febril ejercicio de prueba y ensayo simulada, el cómo enfrentarse a ellos.
Claro está que los que eluden estos pensamientos más realistas, pueden acertar en alguna ocasión y llegar (y llevar a los que lidera) a un nuevo estadio más avanzado en un «salto evolutivo» al que no se habría llegado de otra forma o si acaso, por un camino mucho más lento. Pero ésto, sólo la «selección natural» lo ¿sabe?.

Jonas Jonasson, Salamandra 2012

Jonas Jonasson, Salamandra 2012

Este optimismo llevado al extremo de la parodia, con un exquisito sentido del humor y aprovechado para repasarnos con una amable ironía la historia del siglo XX, es la que Jonas Jonasson desarrolla, con el personaje de Allan Karlsson, en su novela «El abuelo que saltó por la ventana y se largó», Salamandra 2012.
Volviendo a la «seria realidad», (¿de verdad es «seria» la realidad?), lo cierto es que los fracasos son los más (que se lo pregunten a Murphy), pero el «gen de recordar mejor los éxitos» es claramente predominante, lo que hace que sigamos hacia adelante con renovadas energías, una vez más.
Y ésto que comentamos aquí, tiene mas transcendencia de lo en principio pudiéramos pensar, no en vano es éste el punto en el que incide el informe anual del Banco Mundial para el año 2014, «Riesgo y oportunidad. La administración del riesgo como instrumento de desarrollo».

Interstellar película de Christopher Nolan en 2014

Interstellar película de Christopher Nolan en 2014

Y es que, según esta institución, el nivel de desarrollo de la humanidad parece depender directamente de éso, de una adecuada evaluación de los riesgos a los que estamos sometidos, y para éllo, sólo con una reflexión desde el pesimismo responsable se puede, en el largo plazo (descartados ya los «golpes de suerte» y en manos -de nuevo- de la Ley de Murphy) avanzar en el desarrollo de las comunidades y de la humanidad en su conjunto.

Sin duda la combinación adecuada de los dos papeles, el optimista irreflexivo y el pesimista responsable, es la solución óptima socialmente hablando (¡no necesariamente para los individuos!).

Y aunque las «ciencias avancen que es una barbaridad», y los más optimistas pronostiquen un futuro “con una humanidad interestelar”, siempre en la búsqueda de un mayor consumo de recursos en un universo “infinito», las leyes de la Termodinámica (¡¡y de la paz interior!!) nos recomiendan algo más de “inteligencia” conservacionista y equilibradora, de manera que de cara a conducir el futuro, si conseguimos alcanzar el nivel adecuado en la escala las civilizaciones, antes de acometer la exploración salir de esos nuevos hogares interestelares, apliquemos la ciencia de la «administración del riesgo», a la recuperación de las constantes vitales de «nuestra Tierra», para que nos permita continuar disfrutándola, a nosotros (que diría el optimista irreflexivo) o al menos, a nuestros descendientes (el pesimista razonable).

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