Aquel primer campamento de verano, hace cuarenta años…..

Soy scout, el lagarto astuto es mi tótem.

Y justamente, hace ahora cuarenta años, en la primera quincena de aquél mes de setiembre de 1974, celebrábamos el primer campamento de verano de nuestro nuevo grupo, el Grupo Scout San Pablo que habíamos puesto en marcha el año anterior, en el Colegio Valdeluz en Madrid, y adscrito al Movimiento Scout Católico (ahora Scouts de Madrid-MSC).

Portada CIRCULAR Marzo 2013

Portada CIRCULAR Marzo 2013

El caso es que, con motivo de los cuarenta años de la fundación del grupo, que celebramos el pasado año 2013, “las viejas glorias” recordamos como no podía de otra forma, aquellos primeros campamentos realizados con no poco esfuerzo, y en un ambiente mucho menos proclive a esas manifestaciones juveniles.

Recordábamos sobre todo, la ilusión y el empeño que poníamos en la preparación de las reuniones, marchas y acampadas. Ciertamente nos los “curramos” y aunque luego, el resultado pudiera ser irregular en algunos casos, no se puede negar el esfuerzo ni la buena intención.

Hicimos un especial trabajo, de cara a preparar aquél primer campamento de verano, nuestro «Brownsea» particular. Y es que nuestro Jefe de Grupo, Luis Viloria, nos puso a ello con mucha anticipación y con un plan bien organizado que dio como fruto el famoso “dossier” del campamento de Solana de Bejar (desde 1979 se llama Solana de Ávila).

Pocas copias se hicieron de aquél famoso dossier (que se mencionaba en la ficha del campamento que se editada en una «Circular» de 1984) y casi todas se perdieron….pero la fortuna hizo que al menos una, apareciera hace unos meses en algún rincón, removido por una oportuna reforma doméstica.

¿Cómo no escanearlo inmediatamente y compartirlo en la red? Pues aquí lo tenemos: Campamento Solana 1974 .

Sólo transcribo el prologo, el resto podéis hojearlo con todo su sabor e interpretarlo poniéndoos “cuarenta años atrás” si sois capaces. 

Portada del dossier de Solana 1974

Portada del dossier de Solana 1974

“El presente “dossier” pretende ser un recuerdo de cuantas actividades se llevarán a cabo en el campamento: “Solana 74”. 

Sólo dentro de ese marco tiene sentido lo que se dice, y sólo viviéndolo lo comprenderemos en su totalidad. 

Son unas hojas a las que podrás echar mano cuando quieras recordar lo que allí se hizo y te servirán, sin duda, para la organización ulterior de algún otro campamento.

Quizás encuentres mucha “fantasía” al leer sus paginas, pero es que pretendemos acercarnos a ese mundo enigmático y atrayente, tan distinto al de los mayores, en el que viven los muchachos. Y quizás al penetrar en él con ánimo de llevar un poco más de felicidad a los muchachos, descubramos que hacer todo esto para alegrarlos es una de las cosas “serias” que se pueden hacer en este mundo”.

Permisos, croquis de acceso, planos del campamento, horarios, consignas diarias, oraciones, actividades, técnicas, materiales, juegos, veladas, menús de comidas, etc……todo lo tenemos allí.

Todo escrito, descrito y dispuesto ordenadamente para llevar a buen fin el campamento. Un campamento scout en aquella España de 1974, (…parece un párrafo del guión de la serie de TV “Cuéntame” ….).

Y es que no hay como hacer un alto de vez en cuando, volver la vista atrás un momento, y ver lo que todo cambia. Y todo ha cambiado.

En línea con esto y como curiosidad, véanse las últimas páginas del documento que reproducen las normas publicadas en el BOE, que regulaban entonces la realización de los campamentos y actividades similares. ¡Bárbaro!, ¿Verdad?

¡Buena caza!

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El arte de la ingeniería.

Parece mágico que las cosas funcionen.  Me refiero a los «ingenios».

Supongo que a todos nos pasa. Poca gente deja de asombrarse cuando ve despegar un avión comercial, da igual que sea desde su interior o en la distancia. O cuando en el dique seco de un astillero, observa la inmensa estructura de acero de un gran barco petrolero o porta contenedores. ¿Cómo es posible que uno alce el vuelo y el otro se mantenga a flote?

Y destaco estos por su vistosidad y «grandilocuencia», pero igual podemos decir de cualquier otro tipo de aparato, ya sea mecánico, químico, eléctrico, electrónico e incluso biológico, o mezcla de ellos, y que cada vez están más en nuestro día a día.

El caso es que  todos ellos ¡funcionan! (o ¿habría que decir -en general funcionan-?).

Aunque ! a veces no !

¡Los inventos del TBO eran verdaderos "ingenios" no sujetos a fallo!

¡Los inventos del TBO eran verdaderos «ingenios» no sujetos a fallo!

Y es que, salvo para aquellos inventos del profesor Franz de Copenhague, el fallo existe. Y ocurre, siempre ocurre. Y los ingenieros lo saben y cuentan con él. Y por eso la magia que hace que las cosas funcionen es real y posible. Es posible porque los ingenieros (y aquí incluyo a todos los que ejercen la «ingeniería» no de títulos, -es una nota para los suspicaces-) hacen su trabajo desde el primer momento contando con él, con el fallo.

En algún momento me quedé con la idea de que «el arte de la ingeniería está en el control del error» (ya sé que mencionar «el arte» hablando de ingenieros siempre es polémico, pero en este caso me reafirmo -ver nota abajo-). La precisión es importante, pero saber en todo momento cuál es el «margen de error» con el que se trabaja, es la clave de que «todo funcione».

Y desde luego (¿sólo?) se aprende de los fallos y los errores. De los propios y los ajenos.

De eso trata el estupendo libro Grandes Desastres Tecnológicos. Los más espectaculares accidentes técnicos y científicos de Ediciones Nowtilus publicado en 2012, del que es coautor mi amigo Félix Ballesteros.

Félix, escritor apasionado, deja por un momento la novela policiaca y la ciencia ficción, para junto con su amigo Koldo, darnos una lección de ingeniería (digamos que) empleando una técnica inversa. Esto es, contándonos lo que ocurrió paso a paso, y su porqué.

Es un buen ensayo que valdría como manual de enseñanza, para su empleo en las escuelas de ingenieros. ¿Os imagináis : Algebra, Cálculo, Física, Química, Dibujo y «Desastres»…?. Seguro que no sería una «maría».

Se dice en su introducción: «…. los fallos forman parte inevitable de la realidad y lo único que nos debería sorprender es que haya alguien que piense que está por encima de la realidad y que a él o a ella no le va a fallar nada. Lo malo es cuando esa persona es responsable de algo que nos afecta…..»

Esos fallos inevitables (que se presentan inevitablemente) son los que provocan y producen los «desastres», y aunque como se indica en el subtitulo, los más espectaculares son los «accidentes», no sólo de ellos se habla en el libro, lo que en mi opinión lo hace aún más interesante.

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Portada del libro     «Grandes Desastres Tecnológicos»        K. Gotxone-F. Ballesteros 2012

Así que nada diré aquí de los grandes, llamativos y muy conocidos accidentes y desastres de nuestra era, que se describen con todo detalle en el libro, y que son siempre las más demandados. Podeis escuchar como ejemplo, esta entrevista de Félix para la emisora venezolana Luz Radio, o esta otra de Koldo en Canal Extremadura.

Y es que por ejemplo, la historia del descifrado de las claves del DVD Forum pues realmente no fue accidental (¿o sí?). Muy interesante en este mismo capitulo la explicación de los mecanismos de propagación del malware. A saber: virus, gusanos, bomba lógica, caballo de Troya, puerta falsa, etc. Y es que en el diseño ingenieril, no sólo hay que luchar contra los elementos (de la naturaleza se entiende…).

Hablando de la crisis del sistema central de gestión de ambulancias en el Lóndres de 1992, se hace referencia a una de las reglas de oro del diseño, que es el aumento de la redundancia para evitar a toda costa la eliminación de los «puntos singulares de fallo». Es prioritario impedir y asegurar, que un solo fallo nos bloquee todo un sistema.

Curioso es cómo a veces, el exceso de preocupación por el fallo, también es un problema, …… y muchas veces un gran negocio. ¿Os acordáis del temido efecto 2000? Y es que cada mil años …. hay que volver a empezar la historia, y si no al tiempo (!leerá esto alguien en el 3000!).

Y curiosa también, las consecuencias de una excesiva precisión, que por improbable que parezca se puede dar. Y si no que se lo cuenten a los ingenieros franceses con la puesta en marcha de sus trenes de alta velocidad (TGV) en Japón. Y es que el «afinamiento» de las catenarias no era el adecuado y a determinada velocidad la resonancia producía el malfuncionamiento de los pantógrafos. Y todo por que la distancia aplicada en la instalación entre los postes era «precisa hasta el segundo decimal», cosa casi imposible de darse en nuestro «mundo latino».

En fin, muy recomendable y entretenida la lectura completa de este libro, lleno de bien documentada información que, con un lenguaje desenfadado y atractivo nos reta a investigar más sobre cualquiera de los muchos casos de que trata. Por el momento, satisfecho me quedo, con resaltar aquí de entre todos ellos, sólo estos pocos que me han servido para recordar, algunas importantes reglas de la aplicación de la buena ingeniería. Todo un arte.

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Nota:
En la Enciclopedia Universal Espasa, en su tomo 28-1, página 1473 de 1925, dice:
Ingeniería. «Arte de aplicar los conocimientos científicos a la invención, perfeccionamiento o utilización de la técnica industrial en todas sus determinaciones».
En otros diccionarios consultados (Calleja, Sopena, Danae) también se emplea el término arte en esta definición, incluso dicen «Arte o ciencia de….«. Sin embargo ya en el diccionario de la Real Academia de la Lengua en los años 80, la definición cambia perdiendo dicha referencia, que pasa a ser así:
Ingeniería. «Conjunto de conocimientos y de técnicas que permiten aplicar el saber científico a la utilización de la materia y de las fuentes de energía, mediante invenciones o construcciones útiles para el hombre».
Y ahora en la edición de 2001, simplemente:
Ingeniería. «Estudio y aplicación, por especialistas, de las diversas ramas de la tecnología».
Dejamos para otra ocasión el tema de la técnica y la tecnología…..pero queda claro, que «al menos antes la ingeniería era un arte»….y los ingenieros «unos artistas».
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Apollo 11, hace 45 años….

Justamente hoy 20 de julio, cuando escribo esto, hace nueve lustros que estábamos todos de vacaciones, reunidos en familia allí, en el pueblo, en Bornos (Cádiz), delante de aquellos televisores de blanco y negro,  «alucinando y alunizando» y nunca mejor dicho, mientras intentábamos ver aquellas imágenes no demasiado nítidas, en las que Neil Armstrong daba su primer paso en el satélite terrestre.

Portada cuadernillo Medalla Apollo 11. 1969

Portada cuadernillo Medalla Apollo 11. 1969

Efectivamente aquél 20 de julio de 1969, era un fecha que recuerdo con facilidad. Entre otras cosas porque recuerdo todos los 20 de julio…..

No sería serio por mi parte,  que intentara en estas líneas, añadir nada nuevo sobre el tema de la llegada del hombre a la luna, el Apollo 11,  sobre toda la misión Apollo o la carrera espacial o la guerra fría.  Son sin duda interesantes temas sobre los que se ha escrito ríos de tinta y de los que encontraremos información a raudales.

No obstante, y dándome una licencia me voy a permitir recordar y compartir el recuerdo de la participación de mi padre en aquella epopeya.

Medalla conmemorativa misión Apollo 11, 20 julio de 1969

Medalla conmemorativa misión Apollo 11, 20 julio de 1969

En algún otro momento lo he comentado, mi padre fue «telefónico».  De los que trabajaba en la CTNE, y si,  aunque no se conozca demasiado, la «telefónica española» contribuyó, al éxito de las misiones espaciales americanas,  las Apollo y las posteriores con las misiones Apollo-Solluz y Columbia ya en los años ochenta.

Ciertamente los americanos, o al menos los de la NASA, tenían el buen gusto de agradecer su participación en las misiones al personal de las organizaciones que contribuían de alguna manera en el proyecto. Así con algún certificado, medalla conmemorativa o simplemente alguna fotografía espacial a todo color (que entonces valorábamos ¡muy mucho!) generalmente nominal, intentaban «crear equipo» adelantándose en unas cuantas décadas, a las ahora muy de moda técnicas del «management» y de la gestión de equipos en la excelencia….

Ni que decir tiene que adicionalmente, nosotros que éramos niños, alucinábamos de nuevo, imaginando a nuestro padre, casi en la escalerilla del cohete Saturno despidiendo a Armstrong, Aldrin y Collins.

Bueno, el caso es que revolviendo viejos papeles, encontré aquella medalla del Apollo 11, que tanta ilusión y reverencia nos causó hace 45 años. Además….¡ había estado en la Luna!.

Para dejar constancia de ello, recordando a nuestro padre,  celebrando la efemérides de esta fecha, y para los curiosos en general, os dejo aquí las fotos y la traducción del texto que nos recuerda aquél acontecimiento.

El cuadernillo completo.

La transcripción y su traducción.

 

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De consumidores a conservadores (La Historia del Hombre de Cyril Aydon y La Física del Futuro de Michio Kaku)

Leyendo el libro de Michio Kaku, La Física del Futuro. “Cómo la ciencia determinará el destino de la Humanidad y nuestra vida cotidiana en el Siglo XXII” editado en España por la Editorial Debate, no le queda a uno mas remedio que parar y reflexionar a cada poco sobre lo que en él se nos cuenta. Y es que lo primero que uno piensa es eso, ¡esto es un cuento!

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Portada «La Física del Futuro»

Pero no. Desde el minuto uno, el autor nos deja claro que no se trata de un texto de ciencia ficción, aunque sin duda lo pueda parecer.

Un libro como este, sólo puede ser titulado como de “Física”, por un autor como Kaku. Michio Kaku es ya un consagrado y profuso divulgador de la ciencia, (además de ser físico especialista en la teoría de cuerdas). Es, casi el Carl Sagan de nuestros días, y por tanto los más “académicos” tendrán que admitirle esta aparente licencia.

Porque, todo lo que cuenta lo hace, según afirma, apoyándose siempre en investigaciones, pruebas de laboratorio y prototipos existentes en la actualidad y que en la mayoría de los casos él, ha podido conocer e incluso comprobar.

Así, partiendo de esta premisa, el lector se mete en un “túnel del tiempo” hacia delante, en el que se visionan, las realidades que la especie humana disfrutará en: El futuro cercano (desde el presente al 2030), Mediados de siglo (desde 2030 a 2070) y El futuro lejano (desde 2070 hasta 2100).

Esto siempre y cuando, desde luego (y permítaseme la expresión), no la “caguemos” antes.

Así se pasa revista a estos temas:

  • Los ordenadores
  • La Inteligencia artificial. Los robots
  • La Medicina
  • Nanotecnología
  • La energía.
  • Los Viajes espaciales
  • La Riqueza. Ganadores y Perdedores
  • El futuro de la Humanidad. Una civilización Planetaria
  • Un día cualquiera del 2100

Todo lo leído, resultará interesante y creíble en mayor o menor medida, según el bagaje previo con el que cada lector se acerque al tema.

No entraré aquí en ningún detalle al respecto, el que quiera en el libro lo tiene. No tendría sentido hacerlo ni aportaría nada adicional. Sin embargo, si quiero comentar aquí sobre los penúltimos capítulos, concretamente el de la Riqueza y el Futuro de la Humanidad.

Llama la atención que, explícitamente se mencione la existencia también en el futuro, de “perdedores”. Y es que, no se trata de un cuento de hadas. La historia nos enseña, lo que ya nos decían nuestras abuelas, que “siempre ha habido pobres y ricos”. Pues según parece este modelo de la “física del futuro” no lo contradice.

Sobre la Riqueza, Kaku se apoya en la tesis de Lester Thurow (Economista del MIT)  “La tecnología y las ideologías están haciendo temblar los cimientos del capitalismo del siglo XXI. La tecnología hace que la preparación y el conocimiento sean las únicas fuentes de un beneficio estratégico sostenido”, y nos confirma lo que ya estamos viendo venir.

El aumento del valor del conocimiento y la innovación frente a la sola habilidad manual y el mantenimiento de modelos y procesos ya caducos, es ya casi un hecho que se puede palpar en las sociedades más avanzadas de nuestros días.

Sacar provecho de la ciencia y potenciar la creatividad y darle el papel y la importancia adecuada al ejercicio del liderazgo, parecen ser las claves que diferenciaran a los unos (los ganadores) de los otros.

Y ahí mismo están los riesgos. Ante la pérdida/desaparición de empleos manuales no cualificados, se corre el riesgo de que los líderes de la sociedad no apoyen la ciencia, los inventos y la tecnología.

Y esto que lo parece, no es tan obvio, y me recuerda lo que Cyril Aydon en su Historia del Hombre ,“150.000 años de historia de la humanidad” de la Editorial Planeta, bien comenta. Y es que, dejando un momento el futuro y mirando hacia nuestro pasado, sólo en ciertos momentos “estelares” se han dado las condiciones para que el avance de la humanidad se hiciera posible.

Le copio literalmente cuando habla de los factores que influyen en el avance científico:

“……Todo esto vendría a demostrar hasta qué punto los avances científicos dependen de la presencia simultánea de un conjunto de factores de enorme influencia, tales como:

  1. una sociedad cuyo nivel de prosperidad haga posible la existencia de un número razonable de individuos consagrados a la lectura ya la conversación, y a llevar a cabo experimentos que bien podrían resultar infructuosos;
  2. la existencia de oportunidades que propicien la creación de redes de contactos (como universidades y sociedades eruditas);
  3. la posibilidad de acceder a los conocimientos acumulados tanto en el pasado como en el presente (en forma, por ejemplo, de bibliotecas y de libros impresos);
  4. la disponibilidad de una tecnología apropiada (microscopios, telescopios, mediciones precisas del tiempo);
  5. la ausencia de una censura que obstaculice el avance científico;
  6. una cultura en la que la investigación sea algo habitual, y en la que resulte normal poner en tela de juicio las ideas preestablecidas.

En esta lista no hemos incluido el “genio científico” porque el genio es algo que está presente en todas las épocas. Los factores enumerados anteriormente, por el contrario, no tienen porqué darse siempre. El progreso científico se produce en ciertos lugares y en determinados momentos, cuando confluyen ciertos factores que hacen que el genio científico aflore y que se alcancen unos resultados muy concretos……” (Cita del libro de Cyril Aydon “Historia del Hombre”  Ed. Planeta. Capitulo 23 pag 268. año 2007).

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Portada Historia del Hombre

Ningunas de las seis condiciones están aseguradas. Hay que pelear de continuo por cada una de ellas.  Hasta en nuestra afortunada sociedad occidental, por un lado una “crisis cualquiera”, o el fanatismo de cualquier color (que tan fácilmente aflora), puede hacer tambalear a cualquiera de estas frágiles “patas”. ¿O no?

Muy recomendable la lectura completa de esta historia, que su autor desarrolla con un enfoque infrecuente que evidencia de manera amena y lúcida, la razón de ser de los cambios más cruciales que la Humanidad ha protagonizado en esos 150.000 últimos años.

Y siguiendo con lo mismo, queda claro que la clave del futuro es por tanto la Sabiduría.

Kaku insiste en ello cuando habla del Futuro de la Humanidad asegura que no es tarea fácil, y cita a Immanuel Kant:  “La ciencia es conocimiento organizado. La sabiduría es la vida organizada”; y a Isaac Asimov: “El aspecto más triste de la sociedad actual es que la ciencia es más rápida adquiriendo conocimientos que la sociedad adquiriendo sabiduría”.

Y sentencia: “A diferencia de la información, la sabiduría no puede dispensarse a través de un blog o un chats de Internet. Como estamos ahogándonos en un océano de información, en la sociedad moderna el bien más preciado es la sabiduría. Sin sabiduría ni perspicacia, estamos destinados a vagar sin rumbo ni objetivo, con un sentimiento hueco, después de que la novedad de una información ilimitada se desgasta.”

Y para terminar, a pesar de las dificultades y los riesgos señalados, nos plantea como destino obligatorio de la Humanidad, el convertirse en una “Civilización Planetaria”.

Aquí nos recuerda y desarrolla otros anteriores ensayos suyos (Ver Notas y enlaces abajo), en los que nos describe con una lógica incontestable la evolución del consumo de energía e información al que las  “civilizaciones” están obligadas. Y según ello las clasifica.

En estos días, nuestra civilización es Tipo 0, según la clasificación de Kardashev, por su nivel de manejo de la energía, o 0,7H según la de Carl Sagan, en función de la cantidad de información que controla.

En ambas escalas, queda mucho por recorrer. Apenas hemos comenzado a “mover al aguja”, aunque lo hayamos hecho muy rápidamente en los últimos siglos.

Sin embargo, hay otra nueva clasificación que se impone. Compatible con las otras. Es la clasificación según el manejo de la entropía. Y es que aunque podamos manejar cantidades inmensas de energía, la de las estrellas o la galáctica, hay que cuidarse de que esas mismas cantidades no nos ahoguen y destruyan. Las Leyes de la Termodinámica se imponen y la “Vida” nos da la lección y es que aunque se planteen dos tipos de civilización en cuanto al uso de la entropía:

  • Civilización conservadora de entropía.
  • Civilización derrochadora de entropía.

Sólo la primera es perdurable. La otra, está …. abocada al desastre.

Y es que tenemos que trasformarnos, de consumidores a conservadores…..

____

Nota:

Original the-physics-of-extraterrestria-civilizations-by-michio-kaku o en la web del autor.  y aquí su traducción al español La Física de las Civilizaciones Extraterrestres Michio Kaku

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La Cuarta Vía. La vida que mereces. Para novedad, los Clásicos.

Esto no es un post concienzudo, fruto de una más o menos larga investigación. En este caso me apetece comentar alguna conclusión tras la lectura del libro de  Álex Rovira y Pascual Olmos  “La vida que mereces” que me regaló mi cuñada por San José.

El subtitulo del libro es “La Cuarta Via para la realización personal en un entorno sostenible”. La-vida-que-mereces

Es un texto que se lee bien y su contenido no guarda sorpresas respecto a lo que se anuncia. Eminentemente práctico, se enuncian entre las ideas, ejemplos concretos de lo que se puede (y se debe) hacer. Os recomiendo visitar la web de Álex para más detalles e información complementaria.

Y es que entre las muchas buenas ideas que se comentan en torno a esa necesidad tan grande que tenemos como sociedad, de reencontrar el camino, el objetivo, el proyecto que nos da la razón de ser como Humanidad, casi terminando ya el libro, me encuentro con un párrafo que encierra toda una gran filosofía, la pieza clave de esa anunciada “Cuarta Via”. Una vieja filosofía, que debería recordar de mis textos de bachillerato, dónde debería haber estudiado más a Platón.

Y es que releyéndolo, el contenido es tan potente, que por si sólo contiene todo lo que hay hacer. Admirémonos una vez más del legado de nuestros “padres” de la Grecia clásica.

La regla de las tres “c”: Coherencia, Consistencia y Congruencia

 Y es que Platón ya lo dejó claro en su “Republica”, cuando hablaba de las Virtudes cardinales.

Un ciudadano sólo puede alcanzar la excelencia y la perfección, cultivando estas virtudes, a saber: la Sabiduría o Prudencia (el uso adecuado de los pensamientos), la Templanza (el uso adecuado de las emociones) y la Fortaleza (el uso adecuado de las acciones) y este conjunto armonioso trae como consecuencia la Justicia (la manifestación de la ética).

Estas son las cuatro virtudes cardinales, y su armonización la configuran las tres “c”.

Soy Coherente cuando hay buena sintonía entre lo que pienso y lo que hago. Armonía entre la Sabiduría y la Fortaleza.

Soy Consistente cuando sintoniza lo que siento y lo que hago. Armonía entre la Templanza y la Fortaleza.

Soy Congruente cuando sintoniza lo que siento y lo que pienso. Armonía entre la Templanza y la Sabiduría.

Y estos comportamientos éticos, Coherencia, Consistencia y Congruencia, construyen la Justicia que anhelamos.

Y no os digo nada si encima lo hacemos con Constancia (¡ pero ya no serían sólo tres “c”!).

Para «novedad», … los clásicos.

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