En estos tiempos de encierro pandémico, hemos tenido ocasión de experimentar un nuevo orden de las cosas, un cambio de prioridades, un cambio…
Cambio es oportunidad. De aprender nuevas cosas, de modificar nuestras costumbres y pautas rutinarias de vida, de nuestro día a día.
Muchos hemos aprendido a manejar mejor nuestro móvil inteligente, «smartphone» que se dice. Y cosas nuevas como el «zoom» para las videoconferencias familiares, y también a ganar un nuevo grado en el manejo del «whatsapp»…

Dichoso, odiado o bendito whatsapp. Dejo claro antes de seguir, que la tecnología como casi todo, es neutra, y sólo el uso que hagamos de ella la puede convertir en una cosa odiosa o bendita.
Pues parece que Vicente, el agustino Padre Vicente, nuestro tutor en aquellos años ya lejanos del bachillerato -si como ya dije en otro momento nosotros lo hicimos, eso el Bachiller, el elemental y el superior, como Dios manda (o mandaba, ¡ahora parece que ya no!)-, es de los que no ha perdido la oportunidad de aprender a manejar el «dichoso» (dejémoslo así de momento) whatsapp.
Y aquí le tenemos, desde los primeros días de confinamiento del COVID19, creando un nuevo grupo chat con sus antiguos alumnos, que ya supera la treintena de miembros.
¡Ojo, y qué miembros! ¡Para las uvas de este redondo año, que de momento parece que lo único bueno que tiene es la redondez del número, todos tendremos 62 tacos!
Bueno, la redondez y el grupo de whatsapp del Padre Vicente… con sus alumnos de Valdeluz.

Smartphone «en mano»
Y es que como gallo matinal, todos los días, sobre la siete y media, como corresponde a quién vive entre las paredes de un monasterio, nos chate su largo mensaje de ¿maitines?. Tres partes lo componen habitualmente, un saludo reflexión con buenos deseos para comenzar el día, una referencia a la lectura del día y la invitación a terminar con un Padrenuestro…
En el fondo es como aquellos mensajes mañaneros que oiamos por megafonía al comenzar las clases en el colegio. Entonces no todos lo escuchábamos, lo oíamos si pero algunos no prestábamos la atención debida con nuestras mentes aceleradas todavía puestas en otro lugar… Ahora puede que ocurra igual, al fin y al cabo somos nosotros mismos, pero tenemos la oportunidad de volver a leerlos más tarde, y comentarlo, o no. Y por supuesto, también de ignorarlo. Es la ventaja del whatsapp.
Indefectiblemente, tras ese primer mensaje, surgen los «buenos días» o incluso simplemente «bd» de algunos… o un buen deseo para el día recién iniciado.
Y luego… el grupo se deja llevar por las novedades o las preocupaciones del día, y según caso puede resultar más o menos animado el cruce de mensajes con sus vídeos y audios, elementos imprescindibles y necesarios para llenar las memorias de nuestros más o menos «robustos» móviles….
Y ahí estamos. De vez en cuando conseguimos localizar a otro viejo compi, tarea nada fácil después de más de cuatro décadas de separación en las que cada cual hizo su camino, algunos tristemente lo terminaron prematuramente y eso nos apena…
Otros parece que no quieran participar del reencuentro y se resisten a la experiencia…
Inesperada experiencia que sin duda es enriquecedora. La amistad en todos sus grados lo es. Y los encuentros y comidas que hemos podido realizar lo confirma.

El Escorial Mayo 2019
Somos limitados pero nuestra capacidad de relación con los demás es muy ampliable, al menos esa es mi experiencia, siempre dentro del obligado respeto al espacio y a la intimidad de cada uno, pero si la ocasión llega y hay que correr el riesgo de ser un poco intrépido… no lo dudemos, demos el primer paso.
Verémos cómo evoluciona nuestro grupo de whatsapp y las nuevas rutinas tecnológicas en las que nos hemos iniciado, ahora en la llamada «nueva normalidad»… o con el ritmo del verano y las vacaciones; posiblemente se relajen y algunas no se retomen con «la vuelta al cole» y el otoño, pero de momento seguiremos esperando también el mensaje del Padre Vicente al ocaso de cada día junto con otra nueva y positiva reflexión.
Hola Jose es admirable la persistencia de la amistad entre vosotros. Csi tan persistente como cierto bicho…
Y para debatir cuando nos veamos… no estoy de acuerdo en la neutralidad «per se» de la tecnología. Por supuesto que el uso la condiciona más aún, pero muchas tecnologías ya se crean con una intención.
Abrazos redondos
Pues si Jose Mari, está siendo una experiencia sorprendente. Es cosa de un poco de voluntad de todos y mucho de liderazgo de algunos.
Sin duda llevas razón respecto de la tecnología y su neutralidad intrinseca… de todo hay en la viña del señor, pero incluso la invención más maleficamente concevida puede tener un buen uso si hay voluntad en los que la manejan y es en contra de la intención de los que la gestaron…
Lo que dices, para debatir proximamente…
Gracias como siempre por tu comentario.
Un abrazo.
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